Se acerca ya el día.
El sábado hacemos la mudanza!
Todos mis trastos están empaquetados, o casi, mis cuatro muebles ya están vacíos y solo falta precintarlos y subirlos al camión.
Es emocionante.
Pero a la vez es un poco triste también.
Ver el lugar donde he vivido todos estos años vacío como el primer día, vacío pero con las marcas de años de cenas, visitas, risas, bailes, juegos y amigos, muchos amigos. En las paredes se marcan los cuadros y espejos que ya no están, en algún lugar hay un golpe de cuando, por ejemplo, Eva apretó demasiado la silla contra la pared, hahaha
Y recuerdos, muchos recuerdos que quedan atrás. La mayoría buenos, y alguno que otro no tan bueno.
Sin embargo, cuando se aleje el camión, me quedaré solo con los buenos ratos vividos.

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